SIEMPRE LIBRE EL CASTILLO DE LOS GLITTERS Y GIFS ANIMADOS
¡¡¡¡¡¡Bienvenid@s a nuestro castillo!!!!!!
Para poder ver todo el contenido del foro deberás registrarte y presentarte en la sala capitular.
Entra y participa!! te estamos esperando para junt@s pasar un agradable momento.

Las imágenes y materiales expuestos en el foro son de la red. Si por alguna razón alguna no cumpliera las normas o no debería estar aquí, por favor avísenme para darle el crédito o retirarla si el caso lo requiere, Gracias.



TRADUCTOR
English French German Spain Italian Dutch Russian Portuguese Japanese Korean Arabic Chinese Simplified

Conectarse

Recuperar mi contraseña

Octubre 2017
LunMarMiérJueVieSábDom
      1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
3031     

Calendario Calendario

Buscar
 
 

Resultados por:
 


Rechercher Búsqueda avanzada

Últimos temas
» Canasta Saludable con Frase
Lun 16 Oct 2017, 13:27 por ana maria

» Bailarina con Tutú Celeste
Lun 16 Oct 2017, 13:13 por ana maria

» Flores de Irupé
Dom 15 Oct 2017, 13:44 por ana maria

» Flores con Frase
Vie 13 Oct 2017, 21:59 por ana maria

» Morocho con Fondo Gris y Frase
Miér 11 Oct 2017, 23:18 por ana maria

» Mi Vida con Tronco y Frase
Dom 08 Oct 2017, 09:41 por ana maria

» Amarillo con Moño y Frase
Dom 08 Oct 2017, 09:06 por ana maria

» Richard Gere , con Frase
Jue 28 Sep 2017, 18:32 por ana maria

» Vicente, mi Amigo Fiel
Jue 21 Sep 2017, 12:16 por ana maria

» Mis Saludos Diarios
Dom 17 Sep 2017, 15:31 por Patito 58

Los posteadores más activos del mes
Anuky
 
eli
 
Selina
 
Patito 58
 
ana maria
 
adeur2
 
Mayka0011
 
Abril
 



El gran conquistador

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

El gran conquistador

Mensaje por ana maria el Dom 08 Jun 2014, 16:06

EL GRAN CONQUISTADOR


Cuando era pequeño, amaba las historias de grandes conquistadores. No me cansaba de leer o escuchar sus aventuras, sus conquistas, sus logros. Tenía una extraña fascinación por esos seres que, a cualquier costo, conseguían sus objetivos. En la inocencia de mi niñez, no me detenía a pensar a qué precio conquistaban lo que conquistaban y que no siempre los fines eran buenos. No pensaba en que muchas veces no se trataba de héroes, sino de temibles villanos que arrebataban lo que no les correspondía.

Yo era niño y me quedaba con la imagen que, a menudo, yo mismo me hacía de esos hombres. Capas, espadas, grandes navíos, caballos, valor, coraje. Sentía una gran admiración por ellos, pues se fijaban una meta y, más allá de los peligros o contratiempos, la alcanzaban, aunque en ello se les fuera la vida. En mi pensamiento de niño, eran seres dotados de una valentía poco común, de un coraje único, de una fuerza sobrehumana.

Recuerdo una noche en que, aburrido de releer, una y otra vez, las mismas historias que ya casi sabía de memoria, le pedí a mi padre que me contara alguna nueva.

―¿Quieres otra historia de conquistadores? ―preguntó risueño.

―¡Sí! ―respondí entusiasmado―, del mejor, del más grande y más valiente que hayas conocido.

―Pues bien, así será entonces ―respondió.

Colocó una silla al lado de mi cama y comenzó a contarme la historia de su padre.

Todavía recuerdo mi enojo, yo quería una historia de grandes hombres, de personajes fuera de serie, de conquistadores valientes, no la historia de un hombre común como era mi abuelo.

―¿Es una broma verdad? ―le pregunté.

―No, ¿por qué habría de serlo?―contestó sonriente.

―Te pedí una historia de grandes hombres, de alguno que haya luchado mucho, que haya vencido, que haya triunfado, una historia interesante, no la historia del abuelo.

―Si me dejas terminar, entenderás de qué se trata un conquistador de verdad.

Mas yo no lo dejé que terminase la historia, me desilusionó la actitud de mi padre. Creí que realmente se estaba burlando de mí. Sabiendo cómo sabía de mi devoción por esas historias, ¿por qué quería contarme la historia de un hombre común y corriente? Nunca más le volví a pedir que me relatara un cuento y aún hoy me arrepiento.

El tiempo de escuchar historias pasó, los años me restaron inocencia y me sumaron sabiduría. Dejaron de interesarme las historias de conquistadores no solamente porque ya era un joven, sino porque, además, mi tiempo para leerlas o imaginarlas no era el mismo. De todos modos, más allá del tiempo que tuviese para leer o no, lo que más me quitó el interés fue enterarme de que muchos de esos conquistadores, la mayoría, en realidad, no habían sido esos seres dignos de mi admiración infantil.

Un día, acomodando libros viejos, encontré esas historias y recordé la noche en que me enojé con mi padre y creí que se había burlado de mí al comparar a mi abuelo con un gran conquistador.

Fui a la casa de mi padre ansioso por escuchar la historia de mi abuelo ―ya fallecido― y deseoso de saber, hoy desde otra perspectiva, a qué llamaba mi padre “un gran conquistador”.

Cuando le dije el motivo de mi visita, no se sorprendió, es más, creo que todos estos años estuvo esperando el momento de terminar el relato.

Café de por medio, escuché la historia de un hombre que, en su aparente simpleza, había sido extraordinario; que había luchado por abrirse camino en la vida y sin empuñar armas; que había trabajado denodadamente por sostener no solo a su familia, sino también su dignidad y su hombría de bien. Que había caído muchas veces, pero que se había levantado con la esperanza intacta, que, gracias a su esfuerzo, había progresado y les había dado a sus hijos todo lo que pudo. Que acumuló las mayores de las riquezas, que son aquellas que no se cuentan en billetes o monedas.

Sin dudas, mi abuelo había sido un gran hombre, un héroe sin navíos, cascos, ni espadas. Un héroe que liberó su destino y el de los que lo conocieron sin esclavizar, dando lo mejor de sí.

Escuché con detenimiento la historia de ese hombre que jamás figurará en los libros, cuyo nombre no es ni será famoso, que es igual a muchos y a ninguno a la vez, que me enseñó lo que es ser un verdadero conquistador, un héroe de la vida.

Cuando se es niño, la inocencia nos hace creer en personajes que se hacen grandes a nuestros ojos y que nos maravillan el alma, y no está mal que así sea. Por el contrario, cuando los años alejan de nuestros corazones esa inocencia, nos permiten maravillarnos de personas simples, reales, que conquistan, día a día, la vida, sin armas, sin uniformes, usando los mejores instrumentos: el trabajo honrado, la esperanza, el tesón y, sobre todo, el amor.
AUTOR:   LIANA CASTELLO ( argentina )



avatar
ana maria
✾-Duques/a

Zodiaco : Pez
Mensajes : 42880
Inscripción : 04/08/2013
Localización Localización : Ciudad de Buenos Aires Capital Federal- Argentina
Humor Humor : GENIAL

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.