SIEMPRE LIBRE EL CASTILLO DE LOS GLITTERS Y GIFS ANIMADOS
¡¡¡¡¡¡Bienvenid@s a nuestro castillo!!!!!!
Para poder ver todo el contenido del foro deberás registrarte y presentarte en la sala capitular.
Entra y participa!! te estamos esperando para junt@s pasar un agradable momento.

Las imágenes y materiales expuestos en el foro son de la red. Si por alguna razón alguna no cumpliera las normas o no debería estar aquí, por favor avísenme para darle el crédito o retirarla si el caso lo requiere, Gracias.



TRADUCTOR
English French German Spain Italian Dutch Russian Portuguese Japanese Korean Arabic Chinese Simplified

Conectarse

Recuperar mi contraseña

Octubre 2017
LunMarMiérJueVieSábDom
      1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
3031     

Calendario Calendario

Buscar
 
 

Resultados por:
 


Rechercher Búsqueda avanzada

Últimos temas
» Canasta Saludable con Frase
Lun 16 Oct 2017, 13:27 por ana maria

» Bailarina con Tutú Celeste
Lun 16 Oct 2017, 13:13 por ana maria

» Flores de Irupé
Dom 15 Oct 2017, 13:44 por ana maria

» Flores con Frase
Vie 13 Oct 2017, 21:59 por ana maria

» Morocho con Fondo Gris y Frase
Miér 11 Oct 2017, 23:18 por ana maria

» Mi Vida con Tronco y Frase
Dom 08 Oct 2017, 09:41 por ana maria

» Amarillo con Moño y Frase
Dom 08 Oct 2017, 09:06 por ana maria

» Richard Gere , con Frase
Jue 28 Sep 2017, 18:32 por ana maria

» Vicente, mi Amigo Fiel
Jue 21 Sep 2017, 12:16 por ana maria

» Mis Saludos Diarios
Dom 17 Sep 2017, 15:31 por Patito 58

Los posteadores más activos del mes
Anuky
 
eli
 
Selina
 
Patito 58
 
ana maria
 
adeur2
 
Mayka0011
 
Abril
 



La Familia Feliz

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

La Familia Feliz

Mensaje por ana maria el Vie 13 Jun 2014, 19:23

La Familia Feliz

La hoja verde más grande de nuestra tierra es seguramente la del lampazo. Si te la pones delante de la barriga, parece todo un delantal, y si en tiempo lluvioso te la colocas sobre la cabeza, es casi tan útil como un paraguas; ya ves si es enorme. Un lampazo nunca crece solo. Donde hay uno, seguro que hay muchos más.

Es un goce para los ojos, y toda esta magnificencia es pasto de los caracoles, los grandes caracoles blancos, que en tiempos pasados, la gente distinguida hacía cocer en estofado y, al comérselos, exclamaba: «¡Ajá, qué bien sabe!», persuadida de que realmente era apetitoso; pues, como digo, aquellos caracoles se nutrían de hojas de lampazo, y por eso se sembraba la planta.

Pues bien, había una vieja casa solariega en la que ya no se comían caracoles. Estos animales se habían extinguido, aunque no los lampazos, que crecían en todos los caminos y bancales; una verdadera invasión. Era un auténtico bosque de lampazos, con algún que otro manzano o ciruelo; por lo demás, nadie habría podido suponer que aquello había sido antaño un jardín. Todo eran lampazos, y entre ellos vivían los dos últimos y matusalémicos caracoles.

Ni ellos mismos sabían lo viejos que eran, pero se acordaban perfectamente de que habían sido muchos más, de que descendían de una familia oriunda de países extranjeros, y de que todo aquel bosque había sido plantado para ellos y los suyos. Nunca habían salido de sus lindes, pero no ignoraban que más allá había otras cosas en el mundo, una, sobre todo, que se llamaba la «casa señorial», donde ellos eran cocidos y, vueltos de color negro, colocados en una fuente de plata; pero no tenían idea de lo que ocurría después.

Por otra parte, no podían imaginarse qué impresión debía causar el ser cocido y colocado en una fuente de plata; pero seguramente sería delicioso, y distinguido por demás. Ni los abejorros, ni los sapos, ni la lombriz de tierra, a quienes habían preguntado, pudieron informarles; ninguno había sido cocido ni puesto en una fuente de plata. Los viejos caracoles blancos eran los más nobles del mundo, de eso sí estaban seguros.

El bosque estaba allí para ellos, y la casa señorial, para que pudieran ser cocidos y depositados en una fuente de plata. Vivían muy solos y felices, y como no tenían descendencia, habían adoptado un caracolillo ordinario, al que educaban como si hubiese sido su propio hijo; pero el pequeño no crecía, pues no pasaba de ser un caracol ordinario.

Los viejos, particularmente la madre, la Madre Caracola, creyó observar que se desarrollaba, y pidió al padre que se fijara también; si no podía verlo, al menos que palpara la pequeña cáscara; y él la palpó y vio que la madre tenía razón. Un día se puso a llover fuertemente. -Escucha el rampataplán de la lluvia sobre los lampazos -dijo el viejo. -Sí, y las gotas llegan hasta aquí -observó la madre-.
avatar
ana maria
✾-Duques/a

Zodiaco : Pez
Mensajes : 42884
Inscripción : 04/08/2013
Localización Localización : Ciudad de Buenos Aires Capital Federal- Argentina
Humor Humor : GENIAL

Volver arriba Ir abajo

Ls Familia Feliz

Mensaje por ana maria el Vie 13 Jun 2014, 19:26



Bajan por el tallo. Verás cómo esto se moja. Suerte que tenemos nuestra buena casa, y que el pequeño tiene también la suya. Salta a la vista que nos han tratado mejor que a todos los restantes seres vivos; que somos los reyes de la creación, en una palabra. Poseemos una casa desde la hora en que nacemos, y para nuestro uso exclusivo plantaron un bosque de lampazos.

Me gustaría saber hasta dónde se extiende, y que hay ahí afuera. -No hay nada fuera de aquí -respondió el padre-. Mejor que esto no puede haber nada, y yo no tengo nada que desear. -Pues a mí -dijo la vieja- me gustaría llegarme a la casa señorial, que me cocieran y me pusieran en una fuente de plata. Todos nuestros antepasados pasaron por ello y, créeme, debe de ser algo excepcional. -

Tal vez la casa esté destruida -objetó el caracol padre-, o quizás el bosque de lampazos la ha cubierto, y los hombres no pueden salir. Por lo demás, no corre prisa; tú siempre te precipitas, y el pequeño sigue tu ejemplo. En tres días se ha subido a lo alto del tallo; realmente me da vértigo, cuando levanto la cabeza para mirarlo. -No seas tan regañón -dijo la madre-. El chiquillo trepa con mucho cuidado, y estoy segura de que aún nos dará muchas alegrías; al fin y a la postre, no tenemos más que a él en la vida. ¿Has pensado alguna vez en encontrarle esposa? ¿No crees que si nos adentrásemos en la selva de lampazos, tal vez encontraríamos a alguno de nuestra especie? -

Seguramente habrá por allí caracoles negros -dijo el viejo- caracoles negros sin cáscara; pero, ¡son tan ordinarios!, y, sin embargo, son orgullosos. Pero podríamos encargarlo a las hormigas, que siempre corren de un lado para otro, como si tuviesen mucho que hacer. Seguramente encontrarían una mujer para nuestro pequeño. -Yo conozco a la más hermosa de todas -dijo una de las hormigas-, pero me temo que no haya nada que hacer, pues se trata de una reina. -¿Y eso qué importa? -dijeron los viejos-. ¿Tiene una casa? -¡Tiene un palacio! -exclamó la hormiga-, un bellísimo palacio hormiguero, con setecientos corredores. -Muchas gracias -dijo la madre-.

Nuestro hijo no va a ir a un nido de hormigas. Si no sabéis otra cosa mejor, lo encargaremos a los mosquitos blancos, que vuelan a mucho mayor distancia, tanto si llueve como si hace sol, y conocen el bosque de lampazos por dentro y por fuera. -¡Tenemos esposa para él! -exclamaron los mosquitos-.
avatar
ana maria
✾-Duques/a

Zodiaco : Pez
Mensajes : 42884
Inscripción : 04/08/2013
Localización Localización : Ciudad de Buenos Aires Capital Federal- Argentina
Humor Humor : GENIAL

Volver arriba Ir abajo

La Familia Feliz

Mensaje por ana maria el Vie 13 Jun 2014, 19:27

A cien pasos de hombre en un zarzal, vive un caracolito con casa; es muy pequeñín, pero tiene la edad suficiente para casarse. Está a no más de cien pasos de hombre de aquí. -Muy bien, pues que venga -dijeron los viejos-. Él posee un bosque de lampazos, y ella, sólo un zarzal. Y enviaron recado a la señorita caracola. Invirtió ocho días en el viaje, pero ahí estuvo precisamente la distinción; por ello pudo verse que pertenecía a la especie apropiada.

Y se celebró la boda. Seis luciérnagas alumbraron lo mejor que supieron; por lo demás, todo discurrió sin alboroto, pues los viejos no soportaban francachelas ni bullicio. Pero Madre Caracola pronunció un hermoso discurso; el padre no pudo hablar, por causa de la emoción.

Luego les dieron en herencia todo el bosque de lampazos y dijeron lo que habían dicho siempre, que era lo mejor del mundo, y que si vivían honradamente y como Dios manda, y se multiplicaban, ellos y sus hijos entrarían algún día en la casa señorial, serían cocidos hasta quedar negros y los pondrían en una fuente de plata. Terminado el discurso, los viejos se metieron en sus casas, de las cuales no volvieron ya a salir; se durmieron definitivamente.

La joven pareja reinó en el bosque y tuvo una numerosa descendencia; pero nadie los coció ni los puso en una fuente de plata, de lo cual dedujeron que la mansión señorial se había hundido y que en el mundo se había extinguido el género humano; y como nadie los contradijo, la cosa debía de ser verdad. La lluvia caía sólo para ellos sobre las hojas de lampazo, con su rampataplán, y el sol brillaba únicamente para alumbrarles el bosque y fueron muy felices. Toda la familia fue muy feliz, de veras.
fuente: cuentosinfantilesadormir.com
avatar
ana maria
✾-Duques/a

Zodiaco : Pez
Mensajes : 42884
Inscripción : 04/08/2013
Localización Localización : Ciudad de Buenos Aires Capital Federal- Argentina
Humor Humor : GENIAL

Volver arriba Ir abajo

Re: La Familia Feliz

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.