SIEMPRE LIBRE EL CASTILLO DE LOS GLITTERS Y GIFS ANIMADOS
¡¡¡¡¡¡Bienvenid@s a nuestro castillo!!!!!!
Para poder ver todo el contenido del foro deberás registrarte y presentarte en la sala capitular.
Entra y participa!! te estamos esperando para junt@s pasar un agradable momento.

Las imágenes y materiales expuestos en el foro son de la red. Si por alguna razón alguna no cumpliera las normas o no debería estar aquí, por favor avísenme para darle el crédito o retirarla si el caso lo requiere, Gracias.



TRADUCTOR
English French German Spain Italian Dutch Russian Portuguese Japanese Korean Arabic Chinese Simplified

Marzo 2017
LunMarMiérJueVieSábDom
  12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
2728293031  

Calendario Calendario

Buscar
 
 

Resultados por:
 


Rechercher Búsqueda avanzada

Últimos temas
» 6 curiosidades sobre los animales
Hoy a las 12:07 por Selina

» El lugar más profundo de la Tierra
Hoy a las 11:56 por Selina

» Mar sin Peces
Hoy a las 11:53 por Selina

» Como diferenciar un animal carnívoro de un herbívoro
Hoy a las 11:47 por Selina

» Golosa
Ayer a las 09:51 por Julian el angelito

» Arreglando la rueda
Ayer a las 09:45 por Julian el angelito

» Cara de Otoño
Jue 23 Mar 2017, 22:01 por ana maria

» Natividad 1909
Jue 23 Mar 2017, 21:46 por ana maria

» Tarjeta Oval
Jue 23 Mar 2017, 21:34 por ana maria

» ¿Juegas conmigo? - Concentracion
Jue 23 Mar 2017, 18:41 por eli



Veintisiete

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Veintisiete

Mensaje por ana maria el Miér 03 Jun 2015, 13:19


Veintisiete
[Minicuento. Texto completo.]



Un señor que poseía un caballo de excepcional elegancia, una mansión fortificada, tres criados y una viña, creyó entender, por la manera como se habían dispuesto los cirros en torno al sol, que debía abandonar Cornualles, en donde siempre había vivido, y dirigirse a Roma, en donde, suponía, tendría ocasión de hablar con el emperador.

No era un mitómano ni un aventurero, pero aquellos cirros le hacían pensar.

No empleó más de tres días en los preparativos, escribió una vaga carta a su hermana, otra todavía más vaga a una mujer que, por puro ocio, había pensado en pedir por esposa, ofreció un sacrificio a los dioses y partió, una mañana fría y despejada.

Atravesó el canal que separa la Galia de Cornualles y no tardó en encontrarse en una zona llena de bosques, sin ningún camino; el cielo estaba agitado y él con frecuencia buscaba abrigo, con su caballo, en grutas que no mostraban rastros de presencia humana.

El día decimosegundo encontró en un vado un esqueleto de hombre, con una flecha entre las costillas: cuando lo tocó, se pulverizó, y la flecha rodó entre los guijarros con un tintineo metálico.

Al cabo de un mes encontró una miserable aldea, habitada por aldeanos cuya lengua no entendía. Le pareció que le prevenían de alguna cosa. Tres días después encontró un gigante, de rostro obtuso y tres ojos.
Le salvó el velocísimo caballo y permaneció oculto durante una semana en una selva en la que no penetraría jamás ningún gigante.

Al segundo mes cruzó un país de poblados elegantes, ciudades llenas de gente, ruidosos mercados; encontró hombres de su misma tierra, supo que una secreta tristeza arruinaba aquella región, corroída por una lenta pestilencia. Cruzó los Alpes, comió lasagna en Mutina y bebió vino espumoso.

A mediados del tercer mes llegó a Roma. Le pareció admirable, sin saber cuánto había decaído los últimos diez años.
Se hablaba de peste, de envenenamientos, de emperadores viles o feroces, cuando no ambas cosas a un tiempo.
Puesto que había llegado a Roma, intentó vivir allí al menos un año; enseñaba el córnico, practicaba esgrima, hacía dibujos exóticos para uso de los picapedreros imperiales.

En la arena mató un toro y fue observado por un oficial de la corte. Un día encontró al emperador que, confundiéndolo con otro, lo miró con odio.

Tres días después el emperador fue despedazado y el gentilhombre de Cornualles aclamado emperador.
Pero no era feliz. Siempre se preguntaba qué habían querido decirle aquellos cirros. ¿Los había entendido mal?
Estaba meditabundo y atormentado; se tranquilizó el día en que el oficial de la corte apuntó la espada contra su garganta.




avatar
ana maria
✾-Duques/a

Zodiaco : Pez
Mensajes : 41030
Inscripción : 04/08/2013
Localización Localización : BUENOS AIRES- ARGENTINA
Humor Humor : GENIAL

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.